En Latinoamérica, como así en muchas partes del mundo, DirecTV tenía los derechos exclusivos de transmisión de los 64 partidos en vivo. Siempre hubo una teoría sobre la premonición del resto de los canales con más audiencia (Canal 13 y Telefé) en que a la Selección Nacional le iba a ir muy mal y por eso no se molestaron en comprar los derechos, sumado a que ese horario era de terror para cualquier anunciante ante tanta audiencia semidormida, y que el país había pasado por la peor crisis de su historia. La señal satelital tuvo que acordar con los canales la emisión de algunos encuentros a cambio de beneficios por publicidad.





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